domingo, abril 02, 2006

Bill Ratero

El transbordo de Nuevos Ministerios es una encrucijada de caminos y de personas. De la línea 6 a Renfe y a las líneas 8 y 10 hay dos maneras de hacerlo: subiendo las escaleras o por el ascensor. El otro día me disponía a subir en ascensor cuando un hombre que bajaba por las escaleras con mucha rapidez, se me adelanta y se coloca primero a la espera del elevador. Extrañado por su proceder lo miré. Su cara alargada y con una nariz puntiaguda me hizo sonreir. Sus ojos de roedor miraban nervisos en todas direcciones. Mi primera impresión fue pensar que aquel tipo actuaba igual que Mr Bean. Sus gestos, su nerviosismo. El ascensor se abrió y el extraño personaje se hizo a un lado y dejó pasar a unos cuantos antes de entrar él. Después, se apretujó a la señora de delante con la excusa de que entraba más gente en el ascensor y poder colocarse en el mejor sitio de todos: en el medio del ascensor. Volví reirme por dentro, pensando en la manera de actuar de tal personaje cuando de pronto, otra idea comenzó a forjarse en mi cabeza. Bajar por las escaleras y coger el ascensor para subir, dejar pasar a gente y hablar con la señora de delante como queriendo justificar una acción normal en un ascensor y para colocarse justo en el medio. Mr Bean podía resultar un vil ratero. Me metí la mano en el bolsillo más cercano al ladrón potencial que llamaremos Bill Ratero, justo a tiempo que noto que un dedo me palpa en el bolsillo por fuera, tocando mi cartera. Todos mis sentidos se pusieron en alerta al instante. Nunca me han robado y aquella vez no quería que fuera la excepción. Las puertas se abrieron y Bill Ratero se cambió el maletín de mano para dejar la más cercana a mí libre. Pero en un gesto de gran generosidad le cedí el sitió a Bill Ratero. Él, nervioso, dudó, pero le insistí en una maniobra de estrategia impecable conformando mi obra magna. Bill Ratero salió disparado del ascensor y volvió a tomar las escaleras para bajar.
Nuevos Ministerios es una ecrucijada. Como las personas, nunca sabes de que palo van, pero a veces a los ladrones de sueños les pasa como a Bill Ratero.

2 comentarios:

Uqbar dijo...

Tienes suerte compañero, a mi Bill o otros como él ya me han desbalijado alguna que otra vez. Madrid en si es una encrucijada hay que estar siempre alerta tanto para lo malo como para lo bueno

Anónimo dijo...

"Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid....El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
..."

A pesar de todo nuestro Madrid...